Proyecto educativo
VISIÓN - MISIÓN

Visión de la Compañía de María Apoquindo
Aspiramos a ser una Comunidad Educativa con el sello de Santa Juana de Lestonnac, fundadora de la Compañía de María Nuestra Señora y el Magis Ignaciano, al servicio del crecimiento integral de los alumnos, acompañados por docentes en plenitud de sus vocaciones para fortalecer el compromiso cristiano, excelencia académica, sentido crítico, creatividad, actitudes solidarias y cuidado del medio ambiente necesarios para transformar la sociedad.

Misión de la Compañía de María Apoquindo
Desarrollar los talentos de sus alumnos en forma integral, según la concepción humanista socio cognitivo, en ambiente de respeto y acogida, teniendo a María Nuestra Señora como modelo.
Formar egresados que, inspirados en Santa Juana de Lestonnac, se distingan por sus actitudes personales, éxito académico, competencias profesionales, solidaridad y compromiso de servicio al país.

 
PROYECTO EDUCATIVO

Indice:

1.  Un Proyecto educativo que aúna tradición y novedad para seguir “tendiendo la mano

2. La mirada comprometida con la realidad recrea y contextualiza nuestra respuesta

3. Una propuesta educativa propia

                    3.1 Elementos que le dan valor

-Una educación humanista cristiana

  • -Una educación de calidad
  • -Una educación para la solidaridad, la responsabilidad social y el desarrollo
  • -Una educación que va más allá del aula y de lo establecido
  • -Una educación que se realiza con otros y otras
  • -Una educación que se ofrece como servicio a través de educadores y educadoras

                    3.2 Principios filosófico-pedagógicos que la identifican

    -“Todas no calzan el mismo pie

  • -“Relación que acompaña, integra y ayuda a crecer
  • -“Formación de cabezas bien hechas más que bien llenas
  • -“Educar en la vida y para la vida
  • -“Educar en comunidad desde un Proyecto común
  • -“La mujer debe salvar a la mujer
  • -“No dejar apagar la llama

4. Tradiciones que nos dan identidad

  • Fiesta de la Presentación de la Niña María
  • Fiesta de Santa Juana de Lestonnac

Presentación

La Compañía de María, fiel a sus orígenes, pone al servicio de la sociedad y de la Iglesia su patrimonio educativo de más de 400 años de existencia. En diálogo con la realidad, concreta y actualiza su labor educativa y pedagógica en cada momento histórico.

Presentes hoy en cuatro continentes: Europa, Las Américas, África y Asia, las Instituciones Educativas de la Compañía de María, inspiradas en el carisma de Santa Juana de Lestonnac, tienen como MISIÓN:

Ofrecer una educación humanista cristiana que, desde el diálogo fe-justicia, fe-cultura, fe-ciencia y tecnología, incida en la formación integral de las personas y en la transformación de la sociedad

1.
Un Proyecto educativo que aúna tradición y novedad
para seguir “tendiendo la mano

2. La Compañía de María Nuestra Señora fue la primera Orden religiosa apostólica femenina dedicada a la enseñanza. Ratificada por la iglesia en 1607, su razón de ser es educar a las jóvenes, dotarlas de herramientas éticas e intelectuales que les ayudarán a testimoniar su fe católica y su propio valer como mujeres y, de esta forma, incidir en las familias y en la transformación de la sociedad.

Juana de Lestonnac, su fundadora, desde su propia experiencia de salvación, logra plasmar en un Proyecto Educativo la invitación de Dios a ofrecer sus manos para participar en su misión salvadora. Lo genuino de este Proyecto se expresa en la articulación armónica de sus ricas experiencias personales con la diversidad de aportaciones que recibe de su época: el humanismo de Miguel de Montaigne, su tío, del que toma principios filosóficos y pedagógicos, las audacias calvinistas en la educación de la mujer, la tradición ignaciana y algunos de los métodos pedagógicos de los jesuitas.

3. La intuición educativa de Juana de Lestonnac se ha ido desarrollando a lo largo de la historia de diferentes formas. La integración de sus elementos fundamentales con los nuevos saberes y avances de cada momento histórico posibilita una respuesta adecuada a cada tiempo y lugar, lo que le da un carácter abierto y dinámico.

Hoy, cuatro siglos después, el Proyecto inicial está enriquecido por la experiencia y por su inculturación en diferentes países y contextos. Como Compañía de María, seguimos tendiendo nuestras manos para colaborar en la misión creadora de Dios, ofertando una educación humanista cristiana en este mundo plural.

2.
La mirada comprometida con la realidad recrea y contextualiza nuestra respuesta

 4. La propuesta educativa de la Compañía de María tiene en cuenta las características específicas de cada momento histórico.

Juana de Lestonnac se adentró en su realidad con hondura, por eso supo ver y poner los medios necesarios para actuar. Ignacio de Loyola, pedagogo de la experiencia de Dios y al que Juana de Lestonnac toma como referente, nos muestra la relación que existe entre mirar y actuar: la mirada profunda a la realidad es la que no nos deja indiferentes ante las situaciones más necesitadas de salvación, la que toca nuestro corazón y nos compromete en la búsqueda de respuestas.

5. Educar como Compañía de María nos exige conocer la realidad de nuestro mundo y de nuestros pueblos para dejarnos afectar por ella. Sólo así podremos situarnos con una mirada realista y esperanzada, que confía en la acción de Dios en la historia y en cada persona. Una mirada que busca transformar las dificultades en oportunidades y nos sitúa en el escenario múltiple de nuestro tiempo como el lugar del compromiso.

 3.
Una propuesta educativa propia

 3.1.  Elementos que le dan valor

6. La Compañía de María, al servicio de la sociedad y de la Iglesia, ofrece una educación evangelizadora fundamentada en la persona y el mensaje de Jesús de Nazareth. María Nuestra Señora, su primera discípula, da nombre propio e identidad al Proyecto Compañía de María.  Su persona es fuente de inspiración.

Desde la cosmovisión cristiana de la persona, de la vida y del mundo que fundamenta esta propuesta, nuestro estilo educativo pone los acentos en:


7.Una educación humanista cristiana, que cree en la utopía de llegar a ser mujeres y hombres nuevos para la construcción de un mundo nuevo, como meta de la tarea educativa.

La Compañía de María:
Considera a la persona como centro de la acción educativa y ofrece una educación integral que contribuye al desarrollo armónico de todas sus potencialidades.

Propone medios para formar en el dialogo con las diferentes culturas, descubrir las semillas de vida presentes en ellas y hacer camino con otras personas que buscan el bien común.

Acompaña el crecimiento en la fe de los miembros de la comunidad educativa desde el respeto a la libertad personal y a las diferentes creencias y religiones. A su vez, pide respeto a la propia oferta educativa.

8.Una educación de calidad, que busca la eficiencia de cada uno de los procesos que conforman la tarea educativa.

La mejora continúa, “que se haga cada vez mejor”, inspira nuestra praxis e introduce en nuestros Centros el dinamismo y flexibilidad necesarios para seguir adecuando las respuestas a las necesidades y demandas de cada momento histórico.

Los Centros de la Compañía de María, desde la búsqueda del “mayor servicio”, se sitúan en constante proceso de apertura y renovación. La reflexión sobre la práctica, la evaluación continua y procesual y la introducción de planes de mejora, son las herramientas que utilizamos para hacerlo posible.

La Compañía de María es una Institución en continuo aprendizaje. La formación permanente de los educadores es garantía de la calidad educativa.

9.Una educación para la solidaridad, la responsabilidad social y el desarrollo, que contribuya a la transformación y mejora de la realidad.

La educación que propone la Compañía de María pretende contribuir al “bien público”, colaborar en el proceso que ha de conducir a cada sociedad a conseguir una vida digna para toda persona.
                                                                      
En los Centros Compañía de María se articula personalización y socialización, libertad y responsabilidad, autonomía y colaboración, creatividad personal y creación de vínculos comunitarios que posibiliten llevar adelante compromisos compartidos.

Queremos formar personas que se comprometan a transformar las situaciones que generan pobreza, injusticia, destrucción de la vida y del planeta…, capaces de implicarse en la mejora del mundo, desde las realidades más próximas a las más lejanas, aprovechando los recursos y oportunidades que nos posibilita la universalidad de la Compañía.

Como cauce para aunar esfuerzos y expresar el compromiso colectivo de potenciar la educación para la solidaridad y apoyar proyectos de desarrollo en poblaciones desfavorecidas, la Compañía de María cuenta con la Fundación Internacional de Solidaridad Compañía de María (FISC).

 

10.Una educación que va más allá del aula y de lo establecido, buscando otros espacios educativos que favorezcan la educación integral y la vivencia de la interculturalidad.

Los Centros de la Compañía de María ofertan una serie de actividades extracurriculares que buscan compartir la fe, cultivar del sentido artístico, incentivar la capacidad de crear e investigar, favorecer el disfrute y cuidado de la naturaleza, practicar el deporte, entrar en contacto con otras realidades…

El intercambio de personas entre los Centros de la Compañía, para conocer realidades diferentes, realizar tareas de voluntariado, aprender y perfeccionar otros idiomas…, así como compartir otros saberes y experiencias, optimizar recursos, articular acciones y proyectos, a través de los medios tecnológicos, favorece el sentirse parte de una comunidad que trasciende fronteras.

 

11.Una educación que se realiza con otros y otras, desde un trabajo conjunto y complementario.

La acción educativa de la Compañía de María es un proceso abierto y plural, que se sustenta en un tejido de relaciones interpersonales estructuradas en torno a un proyecto común.

Hacer del Proyecto Educativo un proyecto común pasa por la construcción de la comunidad educativa, cuya base es la “unión y conformidad mutuas para mejor y más eficazmente ocuparse del servicio encomendado”. La acogida, el diálogo, la participación, el trabajo en equipo, la cooperación y la corresponsabilidad, son elementos fundamentales para hacerlo posible.

La importancia de la familia en la educación y en la transformación de la sociedad, exige a nuestros Centros buscar cauces para su participación, mantener una comunicación frecuente y ofrecerles posibilidades de formación en la línea del Proyecto Educativo, como ayuda para ejercer su papel de primeros educadores de los hijos y para que, desde estos mismos valores, puedan incidir también en sus otros ámbitos de actuación personal y profesional.

Las antiguas alumnas y alumnos están llamados a validar y prolongar con su vida, en cada contexto en el que se encuentren, los elementos fundamentales del Proyecto Educativo y a ser una ayuda para el crecimiento y actualización de los Centros.

Como Compañía de María interactuamos con la Iglesia local y con diferentes organismos, instituciones y grupos que comparten la búsqueda del bien común.

 

 12.Una educación que se ofrece como servicio, a través de educadores y educadoras que son testigos, con su palabra y su vida, de los valores y principios en los que se quiere educar.

El educador de la Compañía de María vive integradamente profesionalidad y vocación de servicio. La misión que realiza da sentido a su propia vida, y por ello es capaz de hacerse guía y compañero de camino.

Ser educador Compañía de María es algo que va más allá de una función o una tarea. Es, en definitiva, un modo de acoger y transmitir la vida.

 

3.2.  Principios filosófico – pedagógicos que la identifican

 

13. A lo largo de la historia, la Compañía de María ha acuñado expresiones que reflejan la filosofía que subyace en el Proyecto de Juana de Lestonnac e indican una manera propia de realizar su quehacer educativo. Su pervivencia en el tiempo, pone de manifiesto la validez de lo que afirman, una herencia recibida para seguir proyectándola hacia el futuro. Estas son las más significativas:

 

 14.“Todas no calzan el mismo pie”

La Compañía de María busca ofrecer una propuesta educativa que responda a las necesidades de cada persona y que desarrolle todas sus potencialidades.

Entiende la diversidad como un valor y lo expresa desde unos Centros inclusivos, que apuestan por la igualdad de oportunidades y donde se vivencia que el ser diferente, la heterogeneidad en sí misma, nos enriquece.

La persona es la principal protagonista de su proceso de aprendizaje. Impulsar el desarrollo de criterios propios y la capacidad de diálogo y comunicación, favorecer el pensamiento divergente, utilizar recursos diferentes para acceder a la información y al conocimiento, son algunos elementos de nuestra educación humanizadora.

5.“Relación que acompaña, integra y ayuda a crecer”

El estilo propio de la Compañía de María es caminar con la persona, en un clima de proximidad y afecto, señalando el horizonte y posibilitando que cada una recorra su propio camino.

El educador, mediador del aprendizaje, acompaña el proceso de desarrollo y crecimiento de cada persona, es testigo cercano, capaz de escuchar y de hacerse guía. En su relación “mezcla la dulzura con la severidad, la suavidad con la eficacia y la caridad con la justicia, según las circunstancias”.

La conversación, el diálogo en libertad, es un medio concreto para posibilitar el encuentro y para resolver dificultades.

16. “Formación de cabezas bien hechas más que bien llenas”

La educación tiene un papel relevante en la construcción de la identidad de la persona, por eso la Compañía de María cuenta con una pedagogía que ayuda a estructurar el pensamiento, a incentivar la investigación y a formar el sentido crítico y creativo.

Más allá de la transmisión de contenidos, se potencia el desarrollo de la interioridad -ser-, de las capacidades -saber-, habilidades -saber hacer- y  motivaciones -querer hacer-, a la vez se estimula la formación de un pensamiento reflexivo, abierto y solidario.

El desarrollo integral de la persona nos exige articular los saberes humanísticos con los científicos y tecnológicos, los contenidos de las diversas áreas de conocimiento con el descubrimiento del universo ético, la propia cultura con la riqueza que entrañan las demás.

17. “Educar en la vida y para la vida”

Los Centros Compañía de María, utilizan metodologías en las que se unen conocimientos, habilidades y actitudes, de manera que cada persona pueda integrarlos, ponerlos en relación y aplicarlos en las diversas situaciones y contextos cotidianos.

Se prepara a la persona para afrontar las situaciones nuevas y los desafíos que la realidad presenta desde unos principios éticos y evangélicos. Esto conlleva vivir en el dinamismo de un continuo aprendizaje en la vida.

La educación en “virtudes sólidas”, valores encarnados que van vertebrando a la persona, hace posible la realización de compromisos vitales y la salida de sí para la construcción de un mundo más humano.  

La formación en el discernimiento es camino pedagógico y espiritual para llegar a adquirir un juicio recto y a tomar decisiones en libertad, signos de una educación integral e integradora.

18. “Educar en comunidad desde un Proyecto común”

El desarrollo del Proyecto Educativo Compañía de María requiere una comunidad educativa, donde cada uno de sus miembros tiene su lugar y una aportación específica.

La coherencia entre la acción de la Comunidad Educativa y los principios y valores del Proyecto ha de ser la expresión de una forma y estilo de vida que emanan del Evangelio y es garantía de autenticidad en la oferta de la fe.

El trabajo en equipo, las relaciones de ayuda y la implicación responsable de todas las personas que llevan a cabo la tarea educativa, evidencian que la educación es tarea de todos, no educa una persona aislada sino todo un ambiente.

19.“La mujer debe salvar a la mujer”

La Compañía de María, en la educación que ofrece, tiene en cuenta la perspectiva de género. Desde una opción clara por la mujer, busca acompañarla en la afirmación de su identidad y en el desarrollo de las potencialidades que le permiten desempeñar el papel que le corresponde en la transformación de la sociedad.

En los centros de la Compañía de María se favorece y educa para la equidad y la complementariedad, como una manera de reorientar los mecanismos transmisores de los modelos tradicionales que supeditan la mujer al varón.

La opción por la mujer nos compromete a defender su dignidad y sus derechos.

20.“No dejar apagar la llama”

Los Centros Compañía de María ofrecen los medios necesarios para que pueda darse el encuentro entre cada persona y el Dios que la habita.

La escucha y apertura al otro, la vivencia de la soledad y el silencio, el ejercicio de admirar y contemplar, la posibilidad de pensar y preguntarse, el encuentro con la fragilidad, el límite y las necesidades de los que nos rodean… son algunas de las experiencias que favorecen la apertura a la trascendencia y el cultivo de la dimensión religiosa. “Arte, Humanismo y Espiritualidad” (AHE) es una metodología propia de la Compañía de María que propicia la interioridad, favorece el compromiso y potencia la expresión artística como medio de comunicación universal.

Buscar y encontrar a Dios en la vida, en medio del mundo, en la cotidianidad, en la vivencia plena del momento presente, uniendo armónicamente contemplación y acción, es lo que define la espiritualidad de la Compañía de María.

Con conciencia de que la fe es un don, educar para la trascendencia es una llamada a ser, personal y colectivamente, testigos y referentes del Dios de Jesús. Nos compromete a “cuidar la llama” y a compartir y extender esa luz.

4.
Tradiciones que nos dan identidad

21. Fiesta de la Presentación de la Niña María

Hacer memoria, cada 21 de noviembre, de esta tradición nos remite a María.  Juana de Lestonnac quiso “consagrar a ella las alumnas y ponerlas bajo su protección con la promesa de imitarla en el estado al que Dios las llamara”; reafirma de este modo que María es modelo y referente, la compañera que, a nuestro lado, nos señala la manera de ser y situarnos en la vida.

Esta fiesta, que se celebra de acuerdo con las características propias de cada contexto, tiene un significado común: la presencia de María Nuestra Señora en nuestros proyectos.

22. Fiesta de Santa Juana de Lestonnac

El 15 de mayo de 1949 la Iglesia ratificó la vida y el Proyecto Educativo de Juana de Lestonnac declarándola Santa. Todos los años en esta fecha, celebramos la fiesta de Santa Juana de Lestonnac, como reconocimiento a ella y a todas las personas que han hecho y siguen haciendo posible, en diferentes países del mundo, este estilo propio de educar.

23. “TENDER LA MANO” educativamente, al estilo de Juana de Lestonnac, da sentido y vigencia a las Instituciones Compañía de María.

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